SANTO DOMINGO- Con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) en su Carta Pastoral exhorta a una renovación profunda del compromiso bautismal como respuesta a los graves desafíos sociales que afectan al país, entre ellos la crisis familiar, la corrupción, la injusticia y la violencia.
El documento, titulado “Renovación y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, enfatiza que el pecado y la injusticia no tienen solo una dimensión individual, sino también social. En este sentido, los obispos expresan su preocupación por las consecuencias de la corrupción, especialmente cuando priva a los ciudadanos de servicios esenciales. “Las manos manchadas por la corrupción” —afirman— han negado medicinas y derechos fundamentales a muchos enfermos, afectando gravemente la dignidad humana.
Asimismo, llaman a que la justicia actúe sin privilegios ni impunidad. “Que la mano de la justicia, sin privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño del daño causado a la sociedad por la corrupción”, señalan los prelados, destacando la necesidad de que el bien común prevalezca sobre intereses particulares.
