Santo Domingo.– La Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), a través de su Centro de Estudios de la Salud y el Observatorio Judicial Dominicano, celebró el pasado jueves 14 de mayo la conferencia “Nuevo Código Penal y el ejercicio de la medicina en la República Dominicana”, un espacio de análisis que reunió a médicos, abogados, estudiantes y profesionales de distintas áreas interesados en comprender los desafíos jurídicos, éticos y profesionales que plantea esta nueva legislación para el sector salud.
La actividad, realizada en el Auditorio Funglode, despertó un notable interés entre los asistentes, en su mayoría especialistas de la medicina y el derecho, quienes participaron activamente en un debate marcado por la preocupación sobre la seguridad jurídica del ejercicio médico, la responsabilidad profesional y el equilibrio entre la protección de los pacientes y las garantías para los profesionales de la salud.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del doctor Héctor Eusebio, director del Centro de Estudios de la Salud de Funglode, quien destacó la importancia de abrir espacios de discusión sobre temas que impactan directamente la práctica médica y la administración de justicia.
“El diálogo entre medicina y derecho es hoy más necesario que nunca. El nuevo Código Penal obliga a repensar responsabilidades, protocolos y garantías para que el ejercicio profesional pueda desarrollarse con seguridad y en beneficio de toda la sociedad”, expresó.
La moderación estuvo a cargo del doctor Rafael Montero, quien condujo el intercambio entre los panelistas y el público, propiciando una conversación amplia sobre los efectos prácticos de la nueva normativa.
Entre los expositores participó el doctor Severo Mercedes Acosta, Maestro de la Medicina Dominicana, pasado presidente del Colegio Médico Dominicano y abogado, quien abordó las implicaciones del nuevo Código Penal desde la perspectiva clínica y profesional. Durante su intervención, subrayó la necesidad de que la legislación garantice protección tanto para los pacientes como para los médicos, evitando la criminalización excesiva del acto médico.
“El médico no trabaja desde la certeza absoluta, sino desde la ciencia, la prudencia y la responsabilidad. Penalizar sin comprender la naturaleza del ejercicio médico puede generar miedo y afectar la calidad de la atención”, señaló.
